jueves 12 de abril de 2007

Capitulo 11

El licántropo gris se acercó a nosotros, su aliento apestaba a carne de vampiro, nos miró con ira y desprecio, empezó ha hablar pausadamente y de una forma cortes que me resulto extraña, se dirigió a mi y me dijo que varios de sus lacayos habían sido asesinados por mi durante una caza, me miró con ojos vengativos deseando devorar mis entrañas para vengar a sus compañeros caídos, me hablo de que no seria algo personal sino fuera por el detalle de que uno de sus hermanos fue mi victima aquella noche, me volvió a mirar fijamente intentando arrancar de mis ojos un destello de miedo pero sabia que no lo encontraría por que tenia ante el al que había infundido un reino de terror siglos atrás he hizo del miedo su mejor arma.
Nos dio la espalda y se retiró no sin antes advertirnos que andaremos con cuidado, sus palabras ocultaban la rabia de no descuartizarme ahora mismo pero prefería atacar en otro lugar donde tuviera ventaja, por muy cortes que pareciera no dejaba de ser una bestia rastrera luchando por el respeto y la supervivencia. La manada de licántropos desapareció como habían aparecido, en la nada. La suerte nos saludo aquella noche ya que al final del camino se encontraba una ciudad fortificada en la que conocía una posada para los seres de la noche como yo, el destino o tal vez el dios Erebus estaba de mi parte.
Proseguimos nuestro camino, debíamos llegar a la ciudad antes del amanecer, descansar y reponer fuerzas para el tramo final de nuestro viaje. Se decía que en aquella ciudad se decidió hacia milenios el destino del mundo, la guerra por el bien y el mal, arcángeles contra demonios, al final los arcángeles derrotaron a los demonios y los expulsaron a los abismos del infierno, eso explicaría la existencia de la cueva a la que nos dirigíamos y de cómo las pocas almas desdichadas que sobrevivieron esperaban que las puertas se abrieran y los ejércitos de infierno retomaran la lucha por el caos, pero aquello eran solo leyendas de humanos para atemorizar a los viajeros de que no se acercasen a dicha cueva.
Llegamos a la ciudad, sus murallas eran grandes y bien protegidas, Liath desmonto y yo volvía a mi estado corpóreo para proseguir a pie hasta la posada. Las calles eran amplias pero se estrechaban rápido, se notaba que aquella ciudad estaba diseñada para evitar los asedios pudiendo masacrar a los enemigos que atravesaran las murallas en los cuellos de botella que formaban las callejuelas. La posada estaba en un lugar oculto, había que bajar unas escaleras enroscadas como una serpiente y recorrer un tramo profundo hasta dar con ella. La entrada iluminada por una triste antorcha que dejaba imaginar mas que ver la puerta, abrí la puerta y entramos en aquel lugar morado por un silencio sepulcral, aunque pareciera siniestro el lugar era acogedor y las habitaciones cómodas, el posadero se reservaba el privilegio de admitir o no a los huéspedes ya que no era lugar para asesinos ni villanos, sino para seres nobles hijos de la oscuridad.
El posadero me dio una habitación no sin antes observar con detalle a Liath, no era lugar para ella pero me conocía bien y si estaba conmigo era suficiente acreditación como para ser de fiar. Recorrimos un oscuro y frío pasillo hasta nuestra habitación, abrí la puerta y pasamos cerrándola con llave para evitar sorpresas desagradables, aunque no hubiera asesinos no quitaba que no existieran espías.
La habitación era calida a pesar de sus paredes de piedra gris, estaba iluminada por lámparas de aceite aromático que desprecian un aroma embriagador, la cama era grande y mullida, todo estaba limpio. Yo me senté mirando hacia la puerta en una silla que había ante un pequeño escritorio de madera, le cedí la cama a Liath que no acepto hasta que la convencí de que debía hacer guardia. Lo comprendió, se desnudo ante mí despacio deleitándome con su cuerpo, su fina y blanca piel me invitaba a tocarla, sus cabellos suaves desafiaban mis deseos, sus curvas me perdían en una sucesión de pensamientos impuros, pero debía mantenerme sereno, ya habría tiempo para el placer. Liath se acerco a mi con su movimiento sensual, me miro picadamente y acaricio mi mejilla con delicadeza, se sentó en mis piernas de forma seductora y me empezó a besar con pasión en los labios, se aparto y levantó orgullosa dándome la espalda y dirigiéndose a la cama, me lanzó una mirada de deseo y lujuria para después acostarse y arroparse, quedando profundamente dormía mientras yo miraba la puerta y velaba sus sueños hasta que anocheciera.

7 comentarios:

Javier dijo...

TRAS LA LECTURA MINUCIOSA DE TODOS TUS CAPITULOS, SOLAMENTE PUEDO PRONUNCIAR UNA PALABRA PARA DEFINIRTE: ¡¡ PATETICO ¡¡, DUERMES HASTA LAS PIEDRAS, Y TE LO DIGO DESDE LA CRITICA CONSTRUCTIVA DE UN CRITICO LITERARIO, QUE ES A LO QUE ME DEDICO PROFESIONALMENTE.

Lord_Alucard dijo...

Gracias, pero esto para mi es un entretenimiento, no busco hacer una obra maestra solo pasar el tiempo, tu lo ves de esa forma pero muchos que me leen no dicen lo mismo. Por tu comentario me dan ganas de seguir escribiendo y acabar con el insonmio en el mundo, ya que no sirvo para escritor al menos serviré como remedio para el que no consigue dormirse.

Un saludo y dulces sueños

P.D: escribir con mayúsculas es de mala educación y dime donde expones tus críticas literarias profesionalmente por que ardo en deseos de leerlas, ah y capítulos, patético, crítica, crítico llevan tilde, para ser un crítico literario profesional tienes muchas faltas de ortografía...

SmOkE y el Sailiva dijo...

wiii!!! esta xvr!! ^^ thanks un besote!^^ bye

raraluna dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
raraluna dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
raraluna dijo...

Ja torpe... también tú estás mal, cuando se usan mayúsculas no se le añaden tíldes, y en un comentario sirven para destacar importancia, aunque moralmente tú no le veas razón.
Por lo demás tu historia es interesante y en mi pura opinión: haces buen uso de la palabra, pero no de la narración, en algunas partes también hay faltas de ortografía y en general los personajes son muy interesantes y llamativos.
Aún así, quién sepa, no es autoridad para externar algo ofensivo, sin, en vez de eso, aportar ayuda y tan sólo estorbar haciendo alarde, y más a alguien que como tú, sólo desea expresarse y que cuando menos hace el intento y el esfuerzo de la invención.
Y ya que es sólo algo informar no diré más pues ni os interesará mi opinión ni sería de cualquier forma, tampoco, de ayuda... así que sólo proseguiré mi lectura y si puedo ahorraré en más mis comentarios.
Que tengas buen día.
Adiós.

Lord_Alucard dijo...

Gracias por tus comentarios, y los aprecio aunque sean despectivos e incluso ofensivos. Te doy la razón en que el argumento en ocasiones falla ya que cuendo retomo la historia después de mucho tiempo se me olvidan cosas, y lo de las faltas de ortografía es por pereza.

Un saludo, gracias por leerme y no dudes en seguir comentando los demás capítulos